Cómo diluir correctamente un desengrasante concentrado para motores
Publicado el 05/10/2026 — Laboratorios Jenssen
Si alguna vez mezclaste "a ojo" un desengrasante concentrado y el resultado no fue el esperado —demasiado débil para la grasa pesada, o tan fuerte que gastaste el doble de lo necesario— esta guía es para vos. La dilución correcta no es un detalle menor: define si el producto rinde como corresponde, si hace el trabajo que necesitás, y cuánto te sale cada lavado en litros reales.
Por qué la dilución importa tanto como el producto
Un desengrasante concentrado está pensado para ajustarse según la suciedad que tenga que levantar. La misma botella puede rendir para una limpieza de mantenimiento liviana o para sacar grasa pesada incrustada en un motor, pero no con la misma mezcla.
La regla general es simple: cuanto más sucio o pesada la grasa, más concentrada tiene que ir la mezcla, con menos agua. Las diluciones más altas que vas a ver más abajo (1:10, 1:15, 1:30) son el máximo recomendado — pensadas para mantenimiento o suciedad liviana, no para una limpieza profunda. Si las usás así para grasa pesada, el producto no va a rendir y vas a terminar frotando el doble.
Guía de dilución por producto
Master Limp
1:3 para grasa pesada en motores. 1:5 a 1:10 como máximo, para mantenimiento o suciedad liviana.
Power Rem
Se usa puro, sin diluir.
Ultra Rem
Pensado para motores y piezas. También puede usarse en bateas, diluido en kerosene o gasoil, hasta 1:5 como máximo.
Removes
Misma dilución que Master Limp: 1:3 para grasa pesada, hasta 1:10 como máximo para mantenimiento.
Removes Two
Pensado como prelavado desengrasante de carrocerías. Hasta 1:10 para grasa pesada de motores, y hasta 1:15–1:30 como máximo para mantenimiento liviano.
El error más común
El error más frecuente es diluir todo a la máxima proporción pensando que "así rinde más", sin importar qué tan sucio esté lo que se va a limpiar. El resultado es tener que repetir la aplicación, frotar de más, o directamente no sacar la grasa — lo que termina gastando más producto y más tiempo que si se hubiera diluido bien desde el principio.
La lógica correcta es al revés: empezá por la dilución más concentrada si no conocés el nivel de suciedad, y una vez que veas cómo responde, ajustá hacia una mezcla más diluida en la próxima aplicación si el resultado fue mejor de lo esperado.
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